Bueno, será la entrada de la rabieta pura y dura, pero necesito desahogarme.
Hará cosa de un mes me robaron la cartera, en un sitio muy público, a los 5 minutos me di cuenta y, con cara de tonta, empecé a anular tarjetas y a pensar que la "rueda del karma" estaba en movimiento y que probablemente algo malo habría hecho yo en el pasado para que me pasase algo así.
Resignada intenté poner la correspondiente denuncia y, en todas y cada una de las comisarías que visité la respuesta fue la misma: "Que ocupadísimos estamos!!! mejor la pones por teléfono o por internet!!" La cosa es que, cuando te ocurre algo así, necesitas encontrar un señor o señora que, aunque sea mentira, te diga algo como que no te preocupes, que van a encontrar a los culpables y que que injusta es la vida, un poquito de apoyo moral, please!!!
Puse finalmente mi denuncia por internet y luego me fui a ratificarla a la comisaría elegida donde el sr. policía que estaba de turno me preguntó como había elegido esa y no otra más cercana a mi domicilio, pregunta que a todas luces tenía muchísimo que ver con el robo ¿a que si?, le respondí que lo hice por comodidad, porque me pillaba de camino y, atención a la respuesta que es de lo más humana y comprensiva, ¿preparad@s? "CO JO NU DO!!" ¿eh? ¿eh? ¿a que nadie se lo esperaba? si, si, pues es la verdad y tengo testigo.
Luego ya, es una lucha constante para que los bancos, tan amigos de esos seguros que nos venden con las tarjetitas dichosas, me den largas y más largas para devolverme 60 euros de mi..... que casi, casi, estoy por tirar la toalla porque cada vez que me torean se me empieza a poner un mal color de cara que pa que.
Pero como la rueda sigue girando, ayer me llamó una señora, la mar de amable para decirme que ha encontrado mi cartera, sin un duro, pero que la tiene y ha tenido también la amabilidad de devolvérmela, cosa que, desde aqui, agradezco publicamente.
Al cuerpo de seguridad que se encarga de protegernos y velar por los intereses de los buenos ciudadanos les diría que como menos trabajar ya es imposible, al menos, un poquito de humanidad.