jueves, 21 de agosto de 2008

El valor de una sonrisa.

No parecía que fuese a ser ayer un día especialmente propicio para nada en particular, sino más bien un día normal, lleno de rutinas y no mucho que hacer, poco en lo que entretenerse.
Nada más llegar a trabajar encontré a mi vecino, suelo encontrarle muchas mañanas en la puerta de mi trabajo y normalmente un "buenos días, ¿que tal?" es todo cuanto nos dirigimos. Pero, mira por donde que ayer, tenía ganas de hablar y me entretuve un buen rato charlando de las vacaciones, de la hipoteca, de nuestra comunidad de vecinos... una charla agradable hasta que tuve que cortarla porque la mitad de mi oficina me esperaba sentados en las escaleras, cosa que me resultó francamente divertida. Y entre risas y sonrisas comenzamos a trabajar.

Durante la mañana, ocurrieron algunas cosas que me descentraron un poco y pensé que la charla con mi vecino había sido una especie de ayuda para afrontarlo. Cuando me pierdo, tardo un buen rato en encontrarme y ese rato se hace muy largo en determinadas circunstancias.

Así, salí de la oficina con el ánimo un poco flojo, no hay engaño posible. Pero, seguramente por recordarme mi egoísmo o quizás para desbloquearme, mientras iba sumida en mis propias cavilaciones, me crucé con una señora que iba guerreando con su pequeño porque estaba tan cansado de andar como de ir en el carro y no le quedó más remedio que cogerlo en brazos y, a esto, se cruzó con nosotras alguien con aspecto bastante desarrapado y una botella de vino bien abrazada y oí como le decía a la señora "vaya, el niño ¿se cansó de andar?", pensé que ella le ignoraría, pero me equivoqué, con una gran sonrisa y muchísima amabilidad le respondió "pues si, se cansa de todo" y le sonrió aún más abiertamente. Iban a seguir cada uno su camino cuando el señor se paró en seco y le dijo "perdona, ¿me puedes decir que día es hoy?", yo pensé "pues miércoles ¿qué pregunta?" pero mi sorpresa fue que la mujer ¡se lo pensó! y ambos sonrieron y esa sonrisa me pareció de total complicidad. Al cabo de unos segundos respondió "¡es miércoles!" y ambos se despidieron con un gesto.

En ese momento varias cosas pasaron por mi cabeza. La primera fue: que feliz ha de ser quien no se preocupa del día, ni de la hora, que simplemente se levanta y lo saluda como si fuese el primero de su vida o, tal vez, el último y simplemente le da la oportunidad de sorprenderle. La segunda cosa que pensé fue que me gustaría tener la capacidad de olvidar mis pequeños problemas o bloqueos o lo que sea y poder ser amable y cordial con las personas que se nos cruzan a diario.

Poder regalar una sonrisa a la persona que tengo delante, ya sea conocida o no, porque a menudo olvidamos el valor de un gesto tan sencillo que nos convierte en personas.

lunes, 28 de julio de 2008

El buen consejo.

El buen consejo es aquél que te da alguien sin porqués, sin razones y sin esperar nada a cambio.
El buen consejo es aquél que casi nunca quieres oir porque, aunque sin duda es lo correcto, casi siempre es difícil.
El buen consejo te lo suele dar quien te ama incondicionalmente, hagas lo que hagas y te portes como te portes.
El buen consejo suele aparecer justo cuando más lo necesitas.
El buen consejo es un regalo para el alma y un descanso para el corazón.
Una amiga me ha regalado hoy un buen consejo. Hoy lo busqué, porque hoy lo necesitaba, y hoy la encontré a ella para decirme las verdades que tenía que oir.
No diré cual fue su consejo, porque era solo para mí y, desde aquí, donde nunca lo leerá, solo quiero darle las gracias.

viernes, 13 de junio de 2008

Mirar al cielo...

Mirar al cielo y desear:
- Que salga el sol.
- Que brillen las estrellas.
- Que la luna esté llena.
- Encontrar un Ovni.
- Ver los Anillos de Saturno.
- Ir donde quiera que vaya ese avión.
- Descubrir el rostro de mis seres queridos que ya se fueron y que, sin duda, me esperan alli.
- Que la persona que añoras esté mirando el cielo en ese mismo momento.

Mirar al cielo y descubrir:
- Una estrella fugaz o una lluvia de estrellas.
- Una nube que parece un dragón.
- Una constelación.
- La mirada de alguien que está lejos y a quien pronto volverás a ver.
- El cielo azul, limpio (esto con matices), transparente (esto también), eterno y mágico
- O , simplemente, el lugar del que proceden
los sueños.

domingo, 25 de mayo de 2008

ONE PIECE


Hace un tiempo que quedé enganchada a esta serie de Anime japonés. La descubrí por casualidad como siempre suelen ocurrir las cosas buenas (una tarde aburrida conecté con Jetix) y hasta hoy, Luffy y su tripulación, siguen pareciéndome la pandilla más encantadora y más alocada, más original y desmañada de cuantas bandas aparecidas en series de dibujos animados he podido ver a lo largo de mi vida y ya son unas cuantas.

La máxima de Luffy es la persecución de un sueño, quiere ser El Rey de los Piratas, para ello ha de hacerse con el tesoro One Piece que el último Rey de los Piratas ocultó justo antes de morir. Así Luffy se embarca en un barril de ron (este es su barco pirata) y se hace al mar en busca de lo que sabe imprescindible: Unos compañeros que tengan sueños igual de inalcanzables y la misma obcecada obtinación y determinación para lograr lo imposible. Así va navegando (durmiendo la siesta dentro de su barril) y buscando su tripulación. Va encontrando a Zoro Rorona, quien sueña con ser el mejor espadachín del mundo. Encuentra a Nami, quien sueña con ser la mejor navegante del mundo. Encuentra a Shanji, quien sueña con ser el mejor cocinero del mundo. Encuentra a Usopp (aquí conocido como Usuf), que es el tirador del barco y el más maravilloso embustero de la historia, también es quien consigue el barco en el que transcurrirá la historia "El Alma de Merry". Encuentra a Chopper, que es un renito muy simpàtico que se convertirá en el médico del barco y que ansía ver el mundo entero sin que todos lo tomen por un bicho raro. Encuentra a Nico Robin, quien es arqueóloga, muy inteligente y reflexiva y quien ansía encontrar "La Verdadera Historia" que se encuentra oculta en unos bloques de piedra llamados Phonegryfs..... Sé que hay más personajes pero aún no he tenido el placer de conocerlos... espero que pronto vuelvan a emitir más capítulos en España para contaros quien más se une al sueño de Luffy. Los amigos extraordinarios que le ayudarán a ver su sueño hecho realidad y que, al conseguirlo, cumplirán los suyos propios, luchando hombro con hombro por lo que consideran justo.

Viendo esta serie por primera vez, me pregunté ¿que es un hombre sin sus sueños? puede que no haya logrado conseguir cumplir la mayoría de los sueños que tuve de niña pero admito que soñar es una de las cosas que me hacen volar, soñar cosas imposibles o simplemente un futuro mejor, soñar nos mantiene vivos, la esperanza de ver un día nuestros sueños cumplidos. Nunca dejaré de soñar.

martes, 13 de mayo de 2008

Lo que puedo soportar y lo que apenas sobrellevo.

Esto de crear un blog es casi un viaje al interior de uno mismo, de ese mini-yo, de ese duende que habita plácidamente en mi interior y que finalmente es quien determina cuales son las cosas que me alteran.

Mi duende, en general, tiene buen carácter, más por cobardía o por vagancia, creo yo, que por cualquier otra cosa. Siempre ha sido así desde que tengo uso de razón, así que, en general es capaz de tolerar casi cualquier cosa sin demasiadas dificultades, comprende bastante bien las debilidades humanas quizá porque no hay nadie más humano y procura no alzar a nadie en un altar, solo por lo injusto que resulta tener que bajarlo.

Mi duende vive tranquilo y feliz, en su particular salón con televisión en color y consola de videojuegos, rodeado de abrazos y risas y procura no meterse con nadie, incluso aunque a veces se da cuenta que intentan provocarle, admito que a veces resulta insoportable por su aparente indiferencia, que no es tal, sino barrera.

Solo una cosa altera a mi duende y son los gritos. Los gritos de discusiones y peleas, eso le pone nervioso e irremediablemente hace que se siente en el rincón más oscuro del salón donde no puedan alcanzarle. Se queda callado y asustado y nada consigue sacarle de su ostracismo y cuando por fin vuelve a sacar la cabeza .... tarda mucho en volver a ser el mismo duende, tranquilo y feliz, tanto, que a veces he temido que no volviera jamás. Afortunadamente, siempre me las he apañado, porque en el fondo me he acostumbrado a vivir con el y por lo fácil que resulta compartir tu interior con alguien que es de sobra conocido.

martes, 15 de abril de 2008

Lara del viento.

A Lara la encontró una familia en un canasto a la orilla de un río, como cuentan que encontraron a Moisés tras ser depositado por su madre en el Nilo al objeto de evitarle una muerte segura, y puede que eso fuese como una marca de nacimiento y que estuviese predestinada a una vida única y extraordinaria.
La familia que encontró a Lara le puso este nombre en recuerdo de Doctor Zhivago que fue la primera película que vieron en el cine de su pueblo el día que lo inauguraron y cuyo recuerdo querían que prevaleciera en sus mentes para siempre.
Era una familia de pescadores, vivían en la más alta de las colinas que rodeaban el pueblo, un lugar privilegiado desde el que la vista se perdía en un horizonte al que sabían que nunca llegarían pero con el que soñaban en los días claros, cuando el cielo se confundía con el inmenso mar en esa línea tan fina que es donde siempre se ha juntado lo terrenal y lo divino, esa línea que explota en un universo de colores cuando el sol decide que no quiere lucir más y se retira a descansar por unas horas cansado de las miserias de los hombres para luego volver a aparecer, porque es el calor del sol lo que calienta la esperanza de los hombres y por eso vuelve cada mañana y nunca se olvida de hacerlo, porque sin él, los hombres estarían perdidos.
En aquélla bonita colina el viento nunca paraba de soplar, soplaba con fuerza o sin ella, caliente o frío, soplaba y soplaba y Lara, desde bien pequeña, se acostumbró tanto al viento que cuando intentaba bajar al pueblo, se volvía a mitad de camino, justo donde el viento dejaba de susurrar, dicen que invadida por una nostalgia tan grande que nadie podía consolarla ni obligarla a dar un solo paso más.
Lara comenzó a hablar con el viento un día de abril, que es cuando dicen que debe azotar con más fuerza para que mayo traiga las flores más hermosas, no se sabe porque y tampoco nadie sabe de que hablaban, pero que hablaban era algo que cualquiera podía ver. Lara preguntaba y el viento respondía, y el viento tenía todas las respuestas.
El viento era el primer sorprendido pues nunca había encontrado a ningún humano a quien poder hablar, así que el viento estaba encantado con Lara, le traía olores y fragancias de todas las partes del mundo, le traía historias de amores y guerras, le cantaba nanas al irse a dormir, la acunaba cuando estaba inquieta y jugaba con ella cuando querían divertirse. Y así pasaron los años, el viento y la niña, la niña y el viento.
Un año hubo una epidemia, unas extrañas fiebres aquejaron a muchas personas del pueblo y muchas fallecieron, entre ellas la familia que adoptó a Lara, que se quedó entonces muy sola. No era solo el hecho de no poder alejarse de la colina más que unas millas sino que la gente del pueblo desconfiaba de Lara. Todos saben cuanto miedo le da a la gente lo desconocido y cuan malo es aquello que es diferente a todo lo demás y nadie se acercaba tampoco por la casa.
Fue por entonces cuando Lara cayó en una terrible melancolía, no es que el viento ya no la hiciese compañía pero echaba de menos los tiernos besos y los fuertes abrazos.
El viento le mesaba los cabellos y le acariciaba la piel más aquello no era suficiente para que Lara abandonara su melancolía y el viento comenzó a preocuparse seriamente por ella, así que en los siguientes días hicieron esfuerzos por bajar al pueblo juntos, de manera que Lara no encontrase a faltar su empuje y al quinto día lo consiguieron.
El viento cedió una parte de su brisa a Lara para que pudiera vivir en el pueblo y al poco tiempo todos la querían porque sabía las mejores historias, historias que nunca nadie les había contado y, como el viento no solo ha estado en todas partes sino que además lleva en la tierra más tiempo que nosotros, les resolvía dudas de acontecimientos pasados y muchas veces incluso los maestros se admiraban de que los hechos hubiesen ocurrido de ese modo. Más todos estuvieron de acuerdo en que más valía guardarse para ellos la información pues nadie más fuera del pueblo creería una palabra de cuanto el viento les había dicho.
"Lara del viento" era como la llamaban en el pueblo y muchos años después los más ancianos aún recuerdan a aquella muchachita cuyo vestido nunca dejó de moverse al ritmo que marcaba el viento.

martes, 18 de marzo de 2008

Ni todas las mejores intenciones del mundo...

... Ni todas ellas juntas justifican que se haga daño a los demás.

Ni todos los "lo siento" sirven de nada, cuando se hiere a un ser querido, porque el mal que ya esta hecho nada podrá borrarlo o anularlo, ninguna oportunidad de cambiar el pasado te será concedida.

Ni todos los enfados del mundo, justifican las palabras que se pronuncian y que permanecerán en el recuerdo de quien las escucha para siempre. Seremos esclavos de nuestras palabras.

Eso es lo que debería haber aprendido en estos años, más lo olvido siempre que hago algo mal aunque con buena intención, siempre que me equivoco y trato de borrarlo con una disculpa o siempre que digo palabras que no siento simplemente porque estoy enfadada.

Mas tuve suerte y Dios fue conmigo Generoso, me fue concedida una memoria corta y una risa fácil, así, cada noche olvido cualquier agravio que haya podido sufrir durante el día y, al menos una vez al mes, pido que los demás olviden los agravios que les hice.


jueves, 6 de marzo de 2008

Cosas por las que merece la pena VIVIR:

Pues supongo que puede valer a modo de presentación si empiezo este blog contando cuales son las cosas que hacen que, para mí, vivir tenga sentido. Y después de mucho pensarlo realmente he encontrado que son muchas y muy variadas.

- Una puesta de sol o un amanecer, contemplar tan maravilloso e incomparable espectáculo, disfrutarlo en buena compañía o en el silencio de la soledad. Cualquier manera en que la Naturaleza nos descubre su grandeza, ya sea a través del inmenso mar, de la lejana Luna, de las aún más lejanas estrella, ya sea a través de ese Universo insondable o a través de la más nimia florecilla, cuando creemos que no puede mostrarnos nada más hermoso, siempre consigue sorprendernos.

- Una sonrisa sincera, no importa si es de una persona totalmente desconocida, su poder supera cualquier mal rollo que puedas tener y te devuelve inmediatamente la fe en el ser humano.

- Un abrazo, a ser posible de un ser querido. Un cálido y gran abrazo, lleno de afecto, de amor, de comprensión y de apoyo. Pocas cosas te hacen sentir tan bien.

- La risa, la carcajada espontánea, esa que descarga todas las tensiones, esa que todos hemos sentido alguna vez, cuando quieres parar y no puedes y parece que cuanto más lo piensas es más gracioso y que casi te deja sin respirar y con agujetas en la barriga.

- Una caricia, ya sea de afecto o llena de sensualidad. Esa que despierta los sentidos, que te pone "piel de gallina" y que te hace desear que ese instante dure para siempre.

- ¿Y, que me dicen de esa sencilla felicidad que te otorga una ducha de agua caliente o cuando fuera hace un frío pelón y llegas a casa y descubres un pequeño universo de calor y de paz o cuando visitas a tus padres y descubres que tu madre empleó sus horas en cocinar tu plato favorito o cuando te despiertas por la mañana y es sábado o domingo y puedes seguir durmiendo o "perreando" hasta la hora que quieras o... tantas cosas sencillas que te producen un indescriptible bienestar?