jueves, 9 de diciembre de 2010

Y no saber qué pensar...

En esas me encuentro. No sé qué pensar, ni de parte de quien ponerme.
Soy una de las muchas afectadas del caos aéreo del 3 de diciembre. Huelga decir que me enfadé bastante por no poder irme de puente, porque además, en tiempos difíciles como los que estamos viviendo, resulta que una escapada de vez en cuando no es que sea necesaria, es que es indispensable para conservar una buena salud mental.
De primeras me encontré acordándome de ese colectivo de profesionales privilegiados y de sus familias al completo. Luego otra cosa llamó mi atención, miré alrededor y de repente me di cuenta, nadie gritaba, nadie estaba montando el numerito, no había motines de indignación, no había una respuesta proporcional a la gran p..... que nos estaban haciendo a todos y pensé "¡qué orgullosa estoy de todos nosotros!, sabemos mantener la calma, somos un pueblo civilizado".... luego, poco a poco, se me ocurrió otra posibilidad "¿NO SERÁ RESIGNACIÓN?", no hay nada tan triste como un pueblo resignado a que cosas y situaciones como esta sean consideradas "normales". Pero ... mejor descarto esa opción, me resulta demasiado incómoda.
Hoy es 9 de diciembre, poco a poco la información nos va llegando, a cuenta gotas. ¿Fue una provocación? ¿cayeron como pardillos en una trama perfectamente urdida para que toda la sociedad al completo se ponga en contra de ellos? ¿fue como el queso para las ratas? Si fue así, resulta que tan privilegiado colectivo no es tan inteligente como ellos mismos creían, ni tienen la sangre fría y serenidad que de ellos esperamos todos cada vez que cogemos un avión, resulta que, finalmente, la chulería está reñida con la sensatez.
Así que, en esas estoy, no sé si pedirle a nuestro Gobierno la inmediata dimisión de quien provocó semejante despropósito, que además me devuelvan mi dinero y que nos pidan públicas disculpas por su irresponsabildiad o si desear que un reducido número de ¿profesionales? se quede sin sueldo, sin trabajo, sin casa y sin bienes por chulos!! Así que, puestos a pedir y por no saber decidirme SOLICITO AMBAS OPCIONES ya que acabo de darme cuenta que NO SON EXCLUYENTES!!
Si recupero un solo euro de este no-viaje, prometo comentarlo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Radicalismos.... los justos!

Hoy me he quedado en la oficina a la hora de la comida y he aprovechado para leer las páginas web de los diarios más ilustres de nuestro país, esos que leen y/o compran la mayoría de nuestros conciudadanos.
Las noticias no son demasiado sorprendentes, pero los artículos, en general, están bien escritos, bien estructurados.Luego, me he entretenido leyendo los comentarios que hacen las ¿personas? a estas noticias.
Los artículos no me han resultado ofensivos, ni radicales, ... ni aún las noticias de "opinión" donde cada uno dice lo que piensa y le da la gana, a sueldo del períodico de turno que sabe perfectamente a quien está pagando para que dé su opinión sobre según qué temas.
Ahora bien, los comentarios a algunos artículos se pasan de la raya por bastante, incluso me extraña que esos comentarios que se supone que son "vigilados" y "estudiados" por las editoriales antes de publicarse hayan terminado viendo la luz y me pregunto si este es el único país del ¿primer? mundo que tolera este tipo de cosas o si, desgraciadamente, estos radicales campan a sus anchas por este planeta sin que valga más opinión que la suya.
Bien, voy a intentar (de memoria) transcribir parte de uno de esos comentarios, que me han dejado tan estupefacta que aún estoy intentando recuperarme.... Decía algo así: "a ver si emigran a alguno de esos países (haciendo referencia a Irak, Afganistán,...) que tengo yo ganas de ver de que color son sus tripas".

No viene al caso saber de quien hablaba, lo que me deja absolutamente sin habla es que un ser humano pueda desearle algo así a otro ¿será porque no lo considera humano? La respuesta es triste pero clara ¡por supuesto que no!
Por mucho que lo pienso... no encuentro justificación y, si sigo creyendo en la humanidad es solo porque sé que es un grano de arena en el desierto o, simplemente, porque prefiero creer que lo es.
Que pena pensar que hay personas que no han aprendido nada de los errores de XX siglos!!

viernes, 24 de septiembre de 2010

El que espera ¿desespera?

Soy perfectamente consciente de haber consumido una cantidad enorme de tiempo "esperando" a que diversas cosas "ocurrieran". Unas veces la espera fue larga, otras corta y muchas de las cosas que he esperado no han ocurrido todavía y, probablemente, nunca ocurrirán.
Adquieres costumbres que son muy difíciles de erradicar, coges inercia y sigues sentada en una silla diciéndote: "hoy es el día!" "de hoy no pasa!" y, al acostarte, te das cuenta que lo que ansiabas, no se ha producido ese día tampoco y piensas... ¡quizá mañana!
Eso sí, cuando algo se cumple, la satisfacción no tiene comparación posible con ninguna otra sensación: cuando cumples los 18 y ya puedes conducir, cuando apruebas selectividad contra todo pronóstico, cuando terminas tu carrera universitaria, ... siempre pensé que todas y cada una de estas cosas cambiarían mi vida de una u otra manera y ahora veo que lo hicieron, aunque en ese preciso instante no fui consciente de ello y me sentí algo decepcionada por haber esperado tanto de algo que importaba tan poco, ya digo que estaba equivocada.
Lo malo viene cuando esos deseos, anhelos o "esperas" no dependen de ti exclusivamente. Cuando lo que tú quieres está directamente relacionado con la forma de actuar de otra persona y ves que, una y otra vez estás a punto de lograrlo pero que finalmente esa persona sigue ajena a tu espera sin fin y, sin saber porqué, decides desesperarte hasta la próxima ocasión.
Quizá es el momento de romper esa inercia, de dar un puñetazo en la mesa, de actuar de otra manera y pregonar que la esperanza no es siempre sinónimo de bueno y que dejar de tener esperanza resulta, al final, mucho más esperanzador.