miércoles, 13 de abril de 2011

Madurando o haciéndome mayor o ¿envejeciendo?

Empiezo a darme cuenta, algo está cambiando, me hago mayor.... bueno, mayor se hace mi sobrina de 3 años ¿no?. Podría decir que estoy madurando... pero tampoco, madura mi compañera de veintitantos. Lo que yo estoy haciendo se llama ¿envejecer?, creo que eso es lo que hacen mis padres.


Así que, no sé muy bien como llamarlo podría ser un RENACIMIENTO??? Eso sí que queda guay y eso que la palabra me acaba de venir a la mente y, mira tu, se me ha ocurrido a miiiii solitaaaaa. Pero vamos que no, que sigo siendo la misma de ayer y de hace un año.


El caso, a lo que iba, que los 40 son tremendamente injustos, suenan terriblemente mal y me tienen extremadamente agobiada. No puede ser que hayan transcurrido tantos años, que haya consumido el 50% de mi vida útil (eso espero), que haya pasado todo tan rápido. Apenas te das cuenta, un día estás pensando en todo lo que habrás hecho cuando seas un vejestorio de 40 y al día siguiente eres el vejestorio y no has hecho nada de todo lo que pensaste. La cosa es más grave cuando todo lo que pensaste eran sueños prácticamente imposibles de conseguir por una mortal, en fin, al menos, tengo una PS3!


Tengo una amiga de más de 40 (también cree que es una injusticia), una amiga que cumple 40 un par de meses detrás de mi (ni te cuento) y otra que los cumplirá dentro de 3 años (esta ni ve lo que se le viene encima). La primera se lo está pasando genial viendo mi agonía (hace 2 años era yo quien reía... todo llega para quien sabe esperar), con la segunda me río por no llorar (somos así, llorar no favorece naaadaaa) y a la tercera la miro con cara de ¿tustastonta? ¿que haces un sábado por la noche metía en casaaaa?


Ni que decir tiene que mi entorno intenta convencerme de lo bonito y maravilloso que es cumplir años y que "solo es un número más" y "fíjate todo lo que has vivido" .... cuentos chinos!!! Los que no han llegado, ya llegarán (jejejejeje risa maliciosa) y los que ya los han pasado, lo dicen porque es su obligación intentar que no me deprima y por nada más!!!


Mucha gente me dice que no entiende porque que "ES INJUSTO!" bien dejaré una breve explicación: ¿como puedo tener solo uno (o dos) años menos que mi hermana mayor si ella tiene 2 (o 3) hijos, viste como mi madre, se acuesta a las 21.30, se levanta a las 6.00 am, tiene 3 perros, lleva mil años casada y no saldría un sábado por la noche ni aunque su vida dependiera de ello, me trata como si fuese su hija y no me deja ejercer de tía porque teme que no sea suficientemente responsable? ¿como es que mis padres siguen diciendo "la niña" cuando hablan de mi, me siguen dando la paga y me ayudan con mis gastos? ¿porqué los niños me llaman señora si su madre parece mi abuela y ellos, ni en sueños, pasarían por mis hijos? ¿como es que un día perfecto se parece mucho a aquellos que pasaba jugando a la PS doce horas seguidas? Lo que quiero decir es que ni mi vida, ni mis gustos, ni mis aficiones, ni mi manera de comportarme indican que vaya a ser una cuarentona así que, no es justo que vaya a serlo!!!!


He dicho!

miércoles, 9 de marzo de 2011

Y finalmente, ser la Reina del Mambo!

¿Sabes todas estas historias que uno oye "por ahí" y que nunca sabe si puede creer? Pues algunas son verdad, que yo conozco unas cuantas, de esas que te dejan con la boca abierta y la desagradable sensación de ser una quejica insoportable más blanda que la mantequilla.
Cada vez que escucho una, me quedo con cara de idiota, pensando que se puede ser feliz a pesar de todas las adversidades y que, para ello, no hace falta una inteligencia fuera de lo corriente, sino solo tal vez, darse cuenta que no tenemos tiempo que perder en lamentaciones porque la vida se va y una cosa es que se vaya y otra que la dejemos marchar.
Me gustaría ser de esas personas que no dejan marchar ni un solo día, ni un solo segundo, que viven cada minuto como si fuese el último y cada acontecimiento como si fuese el más importante del siglo presente. Me lo he planteado mil millones de veces y siempre vuelvo a la pereza de dejarme llevar y no hacer el menor esfuerzo por minimizar los daños cuando pasa un huracán!
Y eso que la mayoría de mis amigas no me considerarían pesimista, ni derrotista, ni nada así, son contadas las personas que alguna vez me han visto llorar y procuro no lamentarme nunca por nada delante de nadie, pues aún así, me gustaría ser lo suficientemente idiota o loca o lo que quieras para estar feliz todo el día! ¿Imaginas el poder que acumularía si nadie pudiera hacerme sufrir? Iba a ser la Reina del Mambo!

Así que, en ello estoy, recordando la frasecita de mi abuela (=mi heroína de los pies a la cabeza) "no hace daño quien quiere, sino quien puede" y luego te miraba con cara de "tu sabrás a quien le das ese poder sobre ti", coño, ni que fuese tan fácil. Y luego está esa frase de mi mejor amiga que dice: "a problema sin remedio, litro y medio", toma ya! Va a ser verdad que es más fácil de lo que parece y, a continuación me suelta: "es que me he vuelto un poco indolente!" .... Joé, yo también quiero, si, si, si y si. Dame la receta, que la quiero yo pa miiiiiiiiii!!!
Busco indolente en la wiki, no sea que no signifique lo que yo creo, pero mira sí, sí que significa justo lo que yo creo, pues repito amiga, extiende la receta que me voy al farmaceútico y no cierran la botica hasta que me den el medicamento jajajajaja
Pues nada,el día menos pensado, me tomo mi medicina pro-apatía y decido que realmente voy a ser la REINA DEL MAMBO!!!

jueves, 9 de diciembre de 2010

Y no saber qué pensar...

En esas me encuentro. No sé qué pensar, ni de parte de quien ponerme.
Soy una de las muchas afectadas del caos aéreo del 3 de diciembre. Huelga decir que me enfadé bastante por no poder irme de puente, porque además, en tiempos difíciles como los que estamos viviendo, resulta que una escapada de vez en cuando no es que sea necesaria, es que es indispensable para conservar una buena salud mental.
De primeras me encontré acordándome de ese colectivo de profesionales privilegiados y de sus familias al completo. Luego otra cosa llamó mi atención, miré alrededor y de repente me di cuenta, nadie gritaba, nadie estaba montando el numerito, no había motines de indignación, no había una respuesta proporcional a la gran p..... que nos estaban haciendo a todos y pensé "¡qué orgullosa estoy de todos nosotros!, sabemos mantener la calma, somos un pueblo civilizado".... luego, poco a poco, se me ocurrió otra posibilidad "¿NO SERÁ RESIGNACIÓN?", no hay nada tan triste como un pueblo resignado a que cosas y situaciones como esta sean consideradas "normales". Pero ... mejor descarto esa opción, me resulta demasiado incómoda.
Hoy es 9 de diciembre, poco a poco la información nos va llegando, a cuenta gotas. ¿Fue una provocación? ¿cayeron como pardillos en una trama perfectamente urdida para que toda la sociedad al completo se ponga en contra de ellos? ¿fue como el queso para las ratas? Si fue así, resulta que tan privilegiado colectivo no es tan inteligente como ellos mismos creían, ni tienen la sangre fría y serenidad que de ellos esperamos todos cada vez que cogemos un avión, resulta que, finalmente, la chulería está reñida con la sensatez.
Así que, en esas estoy, no sé si pedirle a nuestro Gobierno la inmediata dimisión de quien provocó semejante despropósito, que además me devuelvan mi dinero y que nos pidan públicas disculpas por su irresponsabildiad o si desear que un reducido número de ¿profesionales? se quede sin sueldo, sin trabajo, sin casa y sin bienes por chulos!! Así que, puestos a pedir y por no saber decidirme SOLICITO AMBAS OPCIONES ya que acabo de darme cuenta que NO SON EXCLUYENTES!!
Si recupero un solo euro de este no-viaje, prometo comentarlo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Radicalismos.... los justos!

Hoy me he quedado en la oficina a la hora de la comida y he aprovechado para leer las páginas web de los diarios más ilustres de nuestro país, esos que leen y/o compran la mayoría de nuestros conciudadanos.
Las noticias no son demasiado sorprendentes, pero los artículos, en general, están bien escritos, bien estructurados.Luego, me he entretenido leyendo los comentarios que hacen las ¿personas? a estas noticias.
Los artículos no me han resultado ofensivos, ni radicales, ... ni aún las noticias de "opinión" donde cada uno dice lo que piensa y le da la gana, a sueldo del períodico de turno que sabe perfectamente a quien está pagando para que dé su opinión sobre según qué temas.
Ahora bien, los comentarios a algunos artículos se pasan de la raya por bastante, incluso me extraña que esos comentarios que se supone que son "vigilados" y "estudiados" por las editoriales antes de publicarse hayan terminado viendo la luz y me pregunto si este es el único país del ¿primer? mundo que tolera este tipo de cosas o si, desgraciadamente, estos radicales campan a sus anchas por este planeta sin que valga más opinión que la suya.
Bien, voy a intentar (de memoria) transcribir parte de uno de esos comentarios, que me han dejado tan estupefacta que aún estoy intentando recuperarme.... Decía algo así: "a ver si emigran a alguno de esos países (haciendo referencia a Irak, Afganistán,...) que tengo yo ganas de ver de que color son sus tripas".

No viene al caso saber de quien hablaba, lo que me deja absolutamente sin habla es que un ser humano pueda desearle algo así a otro ¿será porque no lo considera humano? La respuesta es triste pero clara ¡por supuesto que no!
Por mucho que lo pienso... no encuentro justificación y, si sigo creyendo en la humanidad es solo porque sé que es un grano de arena en el desierto o, simplemente, porque prefiero creer que lo es.
Que pena pensar que hay personas que no han aprendido nada de los errores de XX siglos!!

viernes, 24 de septiembre de 2010

El que espera ¿desespera?

Soy perfectamente consciente de haber consumido una cantidad enorme de tiempo "esperando" a que diversas cosas "ocurrieran". Unas veces la espera fue larga, otras corta y muchas de las cosas que he esperado no han ocurrido todavía y, probablemente, nunca ocurrirán.
Adquieres costumbres que son muy difíciles de erradicar, coges inercia y sigues sentada en una silla diciéndote: "hoy es el día!" "de hoy no pasa!" y, al acostarte, te das cuenta que lo que ansiabas, no se ha producido ese día tampoco y piensas... ¡quizá mañana!
Eso sí, cuando algo se cumple, la satisfacción no tiene comparación posible con ninguna otra sensación: cuando cumples los 18 y ya puedes conducir, cuando apruebas selectividad contra todo pronóstico, cuando terminas tu carrera universitaria, ... siempre pensé que todas y cada una de estas cosas cambiarían mi vida de una u otra manera y ahora veo que lo hicieron, aunque en ese preciso instante no fui consciente de ello y me sentí algo decepcionada por haber esperado tanto de algo que importaba tan poco, ya digo que estaba equivocada.
Lo malo viene cuando esos deseos, anhelos o "esperas" no dependen de ti exclusivamente. Cuando lo que tú quieres está directamente relacionado con la forma de actuar de otra persona y ves que, una y otra vez estás a punto de lograrlo pero que finalmente esa persona sigue ajena a tu espera sin fin y, sin saber porqué, decides desesperarte hasta la próxima ocasión.
Quizá es el momento de romper esa inercia, de dar un puñetazo en la mesa, de actuar de otra manera y pregonar que la esperanza no es siempre sinónimo de bueno y que dejar de tener esperanza resulta, al final, mucho más esperanzador.

miércoles, 1 de abril de 2009

Víctima ¿cuántas veces?

Bueno, será la entrada de la rabieta pura y dura, pero necesito desahogarme.
Hará cosa de un mes me robaron la cartera, en un sitio muy público, a los 5 minutos me di cuenta y, con cara de tonta, empecé a anular tarjetas y a pensar que la "rueda del karma" estaba en movimiento y que probablemente algo malo habría hecho yo en el pasado para que me pasase algo así.
Resignada intenté poner la correspondiente denuncia y, en todas y cada una de las comisarías que visité la respuesta fue la misma: "Que ocupadísimos estamos!!! mejor la pones por teléfono o por internet!!" La cosa es que, cuando te ocurre algo así, necesitas encontrar un señor o señora que, aunque sea mentira, te diga algo como que no te preocupes, que van a encontrar a los culpables y que que injusta es la vida, un poquito de apoyo moral, please!!!
Puse finalmente mi denuncia por internet y luego me fui a ratificarla a la comisaría elegida donde el sr. policía que estaba de turno me preguntó como había elegido esa y no otra más cercana a mi domicilio, pregunta que a todas luces tenía muchísimo que ver con el robo ¿a que si?, le respondí que lo hice por comodidad, porque me pillaba de camino y, atención a la respuesta que es de lo más humana y comprensiva, ¿preparad@s? "CO JO NU DO!!" ¿eh? ¿eh? ¿a que nadie se lo esperaba? si, si, pues es la verdad y tengo testigo.
Luego ya, es una lucha constante para que los bancos, tan amigos de esos seguros que nos venden con las tarjetitas dichosas, me den largas y más largas para devolverme 60 euros de mi..... que casi, casi, estoy por tirar la toalla porque cada vez que me torean se me empieza a poner un mal color de cara que pa que.
Pero como la rueda sigue girando, ayer me llamó una señora, la mar de amable para decirme que ha encontrado mi cartera, sin un duro, pero que la tiene y ha tenido también la amabilidad de devolvérmela, cosa que, desde aqui, agradezco publicamente.
Al cuerpo de seguridad que se encarga de protegernos y velar por los intereses de los buenos ciudadanos les diría que como menos trabajar ya es imposible, al menos, un poquito de humanidad.

jueves, 21 de agosto de 2008

El valor de una sonrisa.

No parecía que fuese a ser ayer un día especialmente propicio para nada en particular, sino más bien un día normal, lleno de rutinas y no mucho que hacer, poco en lo que entretenerse.
Nada más llegar a trabajar encontré a mi vecino, suelo encontrarle muchas mañanas en la puerta de mi trabajo y normalmente un "buenos días, ¿que tal?" es todo cuanto nos dirigimos. Pero, mira por donde que ayer, tenía ganas de hablar y me entretuve un buen rato charlando de las vacaciones, de la hipoteca, de nuestra comunidad de vecinos... una charla agradable hasta que tuve que cortarla porque la mitad de mi oficina me esperaba sentados en las escaleras, cosa que me resultó francamente divertida. Y entre risas y sonrisas comenzamos a trabajar.

Durante la mañana, ocurrieron algunas cosas que me descentraron un poco y pensé que la charla con mi vecino había sido una especie de ayuda para afrontarlo. Cuando me pierdo, tardo un buen rato en encontrarme y ese rato se hace muy largo en determinadas circunstancias.

Así, salí de la oficina con el ánimo un poco flojo, no hay engaño posible. Pero, seguramente por recordarme mi egoísmo o quizás para desbloquearme, mientras iba sumida en mis propias cavilaciones, me crucé con una señora que iba guerreando con su pequeño porque estaba tan cansado de andar como de ir en el carro y no le quedó más remedio que cogerlo en brazos y, a esto, se cruzó con nosotras alguien con aspecto bastante desarrapado y una botella de vino bien abrazada y oí como le decía a la señora "vaya, el niño ¿se cansó de andar?", pensé que ella le ignoraría, pero me equivoqué, con una gran sonrisa y muchísima amabilidad le respondió "pues si, se cansa de todo" y le sonrió aún más abiertamente. Iban a seguir cada uno su camino cuando el señor se paró en seco y le dijo "perdona, ¿me puedes decir que día es hoy?", yo pensé "pues miércoles ¿qué pregunta?" pero mi sorpresa fue que la mujer ¡se lo pensó! y ambos sonrieron y esa sonrisa me pareció de total complicidad. Al cabo de unos segundos respondió "¡es miércoles!" y ambos se despidieron con un gesto.

En ese momento varias cosas pasaron por mi cabeza. La primera fue: que feliz ha de ser quien no se preocupa del día, ni de la hora, que simplemente se levanta y lo saluda como si fuese el primero de su vida o, tal vez, el último y simplemente le da la oportunidad de sorprenderle. La segunda cosa que pensé fue que me gustaría tener la capacidad de olvidar mis pequeños problemas o bloqueos o lo que sea y poder ser amable y cordial con las personas que se nos cruzan a diario.

Poder regalar una sonrisa a la persona que tengo delante, ya sea conocida o no, porque a menudo olvidamos el valor de un gesto tan sencillo que nos convierte en personas.